ya
ya. definitivo. nos hemos mudado.
cambia los enlaces. http://quemaldad.es
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camiba los feeds. http://feeds2.feedburner.com/quemaldad
y sigue siendo muy feliz.
hasta ahora.
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(escuchando vvaa, bso sweet and lowdown)
seguimos en pruebas. pero ya.
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la mayoría de las personas temen el cambio, pero si lo ves como algo con lo que siempre puedes contar puede ser un consuelo, no hay muchas cosas con las que realmente puedas contar. Clint Eastwood, los puentes de Madison.
(escuchando vvaa, talented mr. Ripley)
Tom no se puede creer que, por primera vez, forme parte de algo. hasta ahora siempre había sido nadie. hasta que la oportunidad llamó a su puerta. y entró en la vida de Dickie. por necesidad. necesitaba tener un amigo, alguien en quien poder confiar, a quién poder contarle todo aquello que ni siquiera se contaría a sí mismo. y creyó que Dickie podía interpretar ese papel. aunque no lo sintiera. pero Dickie no es de esas personas. hoy es tu mejor amigo, y mañana desaparece durante dos meses para irse a esquiar a los alpes. o simplemente se cansa de ti y te odia para siempre. pero eso Tom aún no lo sabe. ahora mismo es su mejor amigo, su mano derecha, su compañero de noches interminables y de días larguísimos como preludio de las mejores fiestas al ponerse el sol. Dickie le ha invitado a subir al escenario. tu vuo’fa l’americano. all the thing. un escenario. en un local de jazz. eso es algo nuevo, espectacular, enorme, salvaje, como una bombona de oxígeno en un mundo estrecho de apariencias desfiguradas por la sonrisa perfecta del que es alguna cosa más que sólo un amigo de sus amigos. desde la tarima, Tom se siente una persona normal, se siente querido y envidiado por todos los que están allí abajo, dejando que les diviertan. él les está divirtiendo. y eso es un sueño. toda la tristeza de su apartamento bajo las vías del tren, de sus goteras húmedas que se hunden en las paredes y las sábanas y la ropa del armario desvencijado, desaparece en cada nuevo aplauso, en cada sonrisa. y todo gracias a Dickie. porque Dickie se preocupa por Tom, porque le quiere. toda la vida ha luchado por tener a alguien así a su lado. y lo ha conseguido. el futuro, todas las traiciones, los engaños, las mentiras, todo eso quedará guardado para siempre en la caja de pandora, hundida en el fondo del Mediterráneo. y si lo descubren? y si lo descubren y se lo cuentan a la policía? no, no lo harán. son demasiado estúpidos para darse cuenta de lo que hay entre ellos. además, Dickie se preocupa por Tom. y eso lo puede todo. todo. pase lo que pase.
siempre pensé que sería mejor, pretender ser alguien, que no ser nadie. Matt Damon, el talento de mr. Ripley.
(escuchando vetusta morla, un día en el mundo)
a nosotros, que supimos, cuando ya no había remedio, que aquel mundo imperial en cinemascope y color deluxe que nos habían prometido en el colegio y en tantos discursos y sermones, no existiría nunca. a nosotros, que hemos ido llegando tarde a todo: a la infancia, a la adolescencia, al sexo, al amor, a la política. a nosotros, que nos quitaron, año tras año, el significado de cuanto nos rodeaba, aunque fueran las cosas más pequeñas, menos importantes. y a quienes nos hicieron así. nuestros padres, que también llevaron lo suyo. y a sor Bernarda, siempre dando pellizcos. y al padre Pulido, que tanto nos azaraba cuando nos echaba el brazo al cuello. y a José Mallorquí y sus dos hombres buenos. y a Roberto Alcázar y Pedrín, jefe de centuria y flecha, respectivamente. y a Domingo el de los comestibles, que partía el chicle bazooka con un cuchillo enorme. y a Young Martín y a Fred Galiana. y a Di Stefano y a Kubala, y a los zapatos de Segarra. y a Pedro Pablo Ayuso y a Matilde Conesa, y a Guillermo Sautier Casasesca y a Marcial Lafuente Estefanía. y a Indívil y Mandonio, y a by Vázquez, y a Conti, y a Peñarroya, y al inventor del palmo y dao, y al padre Venancio Marcos, y a la melodía misteriosa, y a Gila, y a Pepe Iglesias el zorro, y a Renato Carossone, y a Gloria Lasso, y a Luis Mariano, que nunca le dejaron en paz con eso de si era marica. y a Juan de Orduña el de locura de amor. y a Carpanta, y al gran Mekong de los Wiganes, y al París Hollywood; y al padre Ripalda. no, al padre Ripalda, no. bueno, pues a los últimos de Filipinas. y a los amigos ricos que nos dejaron jugar alguna vez con sus trenes eléctricos. y a todos los billares y futbolines de España, y a Marilyn Monroe. y a Miguel Hernández, que se murió sin que nosotros supiéramos que existía.
José Sacristán, asignatura pendiente.
(escuchando radiohead, kid a)
- hola, buenos días
- buenos días y bienvenidos al equipo marrón.
- uy, perdón, que me he equivocado de sala.
- no, no se ha equivocado. pase, pase, por favor.
- no gracias, no hace falta.
- sí, sí que hace falta. y además usted firmó un contrato para obedecer.
- pero tenía unas cláusulas.
- ya. bueno, como quiera. el siguiente, por favor.
- no, hombre, tampoco nos pongamos así.
- me pongo como me da la gana. o entra o deje pasar al siguiente.
- …
- bueno, qué? no tenemos todo el día.
- dónde tengo que ir?
- así me gusta. y ahora, póngase el alegre sombrero de cascabeles y dibuje una sonrisa en esa cara tan triste, hombre, que podría estar usted peor.
- …
- perfecto. pase, pase. y siéntese allí, en esa silla marrón.
no sois vuestra cuenta corriente. No sois el coche que tenéis, ni el contenido de vuestra cartera. No sois vuestros pantalones. Sois la mierda cantante y danzante del mundo. Brad PItt, el club de la lucha.
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