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January 31, 2006

aviones

guardado en: historias

(escuchando rage againts the machine, rage against the machine)

la calle parecía no tener final. era como si la hubieran puesto ahí con un solo propósito: servir de pista de despegue para nuestros aviones. nos miramos y, sin mediar palabra, comenzamos la maniobra. pusimos los brazos en cruz y empezamos a correr hacia el parque. a medida que íbamos tomando velocidad, el vuelo se hacía cada vez más real. justo antes de llegar a la fuente, extendimos las alas al máximo, levantamos los alerones y comenzamos a elevarnos. era una sensación indescriptible. podíamos hacer lo que quisiéramos e ir dónde quisiéramos. sobrevolamos la plaza del pueblo e hizimos rodar la cola de la veleta del campanario. luego seguimos el sendero hasta las montañas y llegamos al pueblo vecino. todos se veían más pequeños que de costumbre. en el campo de fútbol, un grupo de adolescentes, los mismos que se nos habían empujado y robado el balón la semana pasada en el torneo del colegio, se reían de aquellos a los que llamaban empollones cuatro-ojos. así que decidimos darles una lección. nuestros aviones eran ahora aviones de combate. de los bolsillos, sacamos las bombas que guardábamos para ocasiones importantes y lanzamos una de ellas sobre la tierra. la explosión les hizo temblar de terror y todos comenzaron a correr. les lanzamos la siguiente y lo que ocurrió después no lo puedo explicar. de repente, un grupo de jóvenes de nuestro pueblo, acompañados de algunos padres, se unieron a nosotros. volaban por todas partes y cubrían todo el cielo. pero sus bombas eran mucho más grandes y las lanzaban contra todo y contra todos. de repente, el pueblo vecino empezó a arder. sus vecinos salían de sus casas en llamas gritando, intentando salvarse de una muerte segura. no podíamos creer lo que estábamos viendo. nuestro inocente juego se había convertido en una masacre a gran escala. nos miramos atónitos, y bajamos los brazos. dejamos de correr y regresamos a la entrada del parque. me voy a casa. yo también. hasta mañana. adiós.

Georg: por qué hacéis esto?
Peter: y por qué no?

Ulrich Mühe & Frank Giering, funny games

January 30, 2006

ruso

guardado en: historias

(escuchando Prince, 7′ inches)

(basado en una historia tradicional japonesa narrada por Calabaza en Memorias de una geisha, el libro, de Arthur Golden)
el día había amanecido con un mar cabreado, levantando los botes sobre las olas y dejando claro que volvían a casa sólo porque él lo permitía. mi padre había sido uno de los agraciados. había salido a pescar muy temprano en el bonito, el barco que habían comprado entre un grupo de amigos y con el que se ganaban la vida como podían y nos daban de comer. no eran días fáciles para los que habían decidido dedicar sus manos y sus pies y sus ojos y su alma a las redes y las cañas. por eso habían salido casi todos. menos el viejo Óscar, el más sabio y viejo de todos, un marinero ruso que había llegado al pueblo hacía ya cuarenta años, que no tenía los huesos para según qué tormentas. no voy a pelearme con las olas por un par de peces, solía decir, cuando el mar decidía enfurecerse. al regresar, como cada día, el ritual había sido el mismo. los pescadores vaciaban sus cajas amontonándolas en el muelle y comenzaban a limpiar el pescado para venderlo a los habitantes del pueblo. después de dos cajas de cabezas cortadas y escamas y tripias en el cubo de la basura, uno de los peces, todavía vivo, comenzó a hablar. nadie había visto nada igual. un momento, que nadie haga nada. qué metedlo en un cubo con agua. el pez gritaba lo más fuerte que le daban sus branquias y, en pocos segundos, todo el mundo estuvo alrededor del amarre del bonito, intentando descifrar aquello que decía. al introducirlo en el cubo, el pez se quedó en el fondo, como si estuviera muerto. alguien le ha entendido? no. sacadlo de nuevo. el pez comenzó a gritar de nuevo. qué idioma hablaba? es ruso. Óscar apareció entre la multitud, apoyándose en su bastón de hueso de ballena y se acercó a la caja. el pez no dejaba de repetir la misma frase. el pescador le escuchó. por favor, matadme deprisa, por favor, tradujo. el silencio se podía cortar. no prefieres vivir?, preguntó Óscar. para qué?, le respondió el pez perdiendo aliento en cada sílaba. acabáis de decapitar y destripar a mi esposa ante mis propios ojos. ya no queda nada por lo que merezca la pena vivir. nadie supo que hacer. el cuchillo sonó metálico, cortando el aire, y chocó contra la madera de la tabla.

no le puedes pedir al sol que brille más, ni a la lluvia que sea más lluvia. Sayuri Nitta, memorias de una geisha.

January 27, 2006

la bola

guardado en: cine

(escuchadno vvaa, longe-a-palooza)

Simonet: no os interesa el mundo. por qué?
Trevor: porque tenemos 11 años?
Simonet: tienes razón. al fin y al cabo, qué espera el mundo de vosotros? de ti?
Trevor: nada.
Simonet: nada. Dios mío, chicos y chicas, tiene toda la razón. a menos que cojáis las cosas que no os gustan y les deis una gran patada en el culo. y podéis empezar a hacer eso hoy. éste es vuestro trabajo. os subirá puntos. y durará todo el año. el reino de la posibilidad existe, dónde? dentro de vosotros. así que podéis hacerlo. podéis sorprenderno. depende de vosotros. o podéis no hacer nada y dejar que se atrofie.
Trevor: así que nos cateará si no cambiamos el mundo?
Simonet: no, no haría eso. pero podríais aprobar con un cinco pelado.
Trevor: qué ha hecho usted para cambiarlo?
Simonet: bueno, dormir bien por las noches, desayunar bien, llegar aquí a mi hora y pasarte la bola a ti.

Kevin Spacey & Hael Joel Osmet, cadena de favores

January 26, 2006

un dios

guardado en: por la red

(escuchando Tom Waits, one from the heart)

según la wikipedia, prejuicio es, como su propio nombre indica, el proceso de pre-juzgar algo. en general implica llegar a un juicio sobre el objeto antes de determinar dónde empieza la realidad y dónde la visión de esa realidad. es la formación de un juicio sin experiencia directa o real. tener una visión políticamente impopular o incorrecta no constituye en sí un preuicio, y no todas las visiones políticamente correctas están libres de prejuicio.de hecho, cuando se aplican a grupos sociales, los prejuicios generalmente se refieren a los sesgos existentes hacia los miembros de esos grupos, con frecuencia basados en estereotipos y, en su forma más exprema, se convierten en la negación injusta de los beneficios y derechos de esos grupos o, a la inversa, el favorecimiento injusto de otros. quién no ha puesto eqtiquetas alguna vez? alemanes: nazis. argentinos: pedantes. españoles: vagos. mallorquines: cerrados. italianos: pesados. sicilianos: mafiosos. rusos: turbios. cubanos: festeros. norteamericanos: fascistas, estúpidos, imperialistas, intolerantes… es curioso que el gran hermano google las haya puesto de verdad. no sólo nos engancha a todos a una red mundial, sino que, en función de lo que buscamos, hace un perfil por países de cómo somos. y lo hace público. luego, las quejas múltiples hacen que la página cambie por esta otra. si es que no hay nada como ser un dios para tener prejuicios y poder decirlo. aunque sea un poco.

algunos polocías de la Alemania Oriental eran rudos y suspicaces, otros eran suspicaces y rudos. Billy Wilder, un dos, tres

January 25, 2006

café

guardado en: historias

(escuchando rock de lux, 15 aniversario)

en la cocina, la cafetera empieza a hacer gárgaras. me levanto de la mesa y voy a apagar el fuego. cuánta gente quiere café? ocho tazas y ocho cucharas y el azúcar. la tabla para que el mantel no se queme y el humeante líquido oscuro que reconforta después de una buena comida. llaman a la puerta. alguien va a abrir. miran a toda la mesa y saludan. hola. hola, qué tal? queréis café? sí, gracias. mi mirada se cruza con la suya. no puedo quitar mis ojos de tí. las pupilas se me dilatan y pienso, demasiado, como siempre. es preciosa. vaqueros y jersey de lana de cuello alto. puedo besarte?, me pregunto en silencio. no es tan fácil. su pareja no habla ni dice nada ni hace nada. sólo está. ella sonríe mientras alguien cuenta una anécdota sobre un atracador torpe que fue intentó quitarle la cartera a un policía local. risas. no puedo quitar mis ojos de tí. mi memoria hace un esfuerzo para recordar el peso del fracaso de hace dos semanas para que no se me note. pero me quedo estancado en el sueño de lo que no puede ser. me termino el café. licor de caña de azúcar. otro cigarillo. el humo se convierte en niebla y hace desaparecer a los invitados. no puedo quitar mis ojos de tí. vas a quererme siempre?, le pregunto sin abrir la boca, ahora que no hay nadie. ella no contesta. alguien le está sirviendo café. gracias. la niebla desaparece de golpe. su pareja le sonríe forzada. algo va mal entre ellos, dirá alguien más un par de horas y dos botellas de ron después, cuando ya no estén. pero nadie lo sabe. no puedo quitar mis ojos de tí. se levantan y se van. tengo que hacer algo. tengo que besarla. tengo que besarla. en la comisura de los labios. no sé si ha sonreído o no. he tenido que cerrar los ojos para no ser convertirme en un charco, fundido a sus pies, como Amélie después de hablar con Nino. me da igual. ahora ya lo sabe. la voy a echar de menos. no puedo quitar mi memoria de tí.

si hay algo que me pone negro es una mujer indispensable. Albert Finney, dos en la carretera.

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