aviones
(escuchando rage againts the machine, rage against the machine)
la calle parecía no tener final. era como si la hubieran puesto ahí con un solo propósito: servir de pista de despegue para nuestros aviones. nos miramos y, sin mediar palabra, comenzamos la maniobra. pusimos los brazos en cruz y empezamos a correr hacia el parque. a medida que íbamos tomando velocidad, el vuelo se hacía cada vez más real. justo antes de llegar a la fuente, extendimos las alas al máximo, levantamos los alerones y comenzamos a elevarnos. era una sensación indescriptible. podíamos hacer lo que quisiéramos e ir dónde quisiéramos. sobrevolamos la plaza del pueblo e hizimos rodar la cola de la veleta del campanario. luego seguimos el sendero hasta las montañas y llegamos al pueblo vecino. todos se veían más pequeños que de costumbre. en el campo de fútbol, un grupo de adolescentes, los mismos que se nos habían empujado y robado el balón la semana pasada en el torneo del colegio, se reían de aquellos a los que llamaban empollones cuatro-ojos. así que decidimos darles una lección. nuestros aviones eran ahora aviones de combate. de los bolsillos, sacamos las bombas que guardábamos para ocasiones importantes y lanzamos una de ellas sobre la tierra. la explosión les hizo temblar de terror y todos comenzaron a correr. les lanzamos la siguiente y lo que ocurrió después no lo puedo explicar. de repente, un grupo de jóvenes de nuestro pueblo, acompañados de algunos padres, se unieron a nosotros. volaban por todas partes y cubrían todo el cielo. pero sus bombas eran mucho más grandes y las lanzaban contra todo y contra todos. de repente, el pueblo vecino empezó a arder. sus vecinos salían de sus casas en llamas gritando, intentando salvarse de una muerte segura. no podíamos creer lo que estábamos viendo. nuestro inocente juego se había convertido en una masacre a gran escala. nos miramos atónitos, y bajamos los brazos. dejamos de correr y regresamos a la entrada del parque. me voy a casa. yo también. hasta mañana. adiós.
Georg: por qué hacéis esto?
Peter: y por qué no?
Ulrich Mühe & Frank Giering, funny games

