(escuchando annie difranco, revelling, renocking)
puede que no sea nada, que sólo sea una sombra. pero no lo es. esperó a que le dijeran tranquila, puede irse a casa. pero no se lo dijeron. mira, desde la sala de espera, los ojos llorosos de la familia que estaba sentada en el banco de enfrente. su hijo lo ha perdido casi todo debajo de un camión. y saben que están a punto de no volver a verle jamás. por eso se dejan ir. mira a su derecha, el anciano que espera pacientemente en la silla de ruedas a que el enfermero se lo lleve por el pasillo para volver a intentar no perder la vista del todo. está resignado. no le queda más remedio. piensa en la abuela, que entra por quinta vez por la puerta de urgencias, en camilla, para que le renueven de nuevo la sangre, el líquido que hace que cada día pueda seguir respirando y esperando para dormir en paz. a su lado, los que siempre han estado a su lado, aquellos que cada día de su vida han querido lo mejor para ella. siempre lo mejor, sin excepciones, incluso en los peores momentos, incluso en los que parecía que no había nada de lo que hiciera que estuviera bien. incluso entonces. esperan en el silencio de la compañía, escuchando el eco del hospital. un eco lleno de camillas que suben y bajan, de sufrimiento y de la incertidumbre de la noticia que no llega. alguien habla por el móvil. sí, estamos en urgencias, porque el niño se ha caído con la moto. no, no sabemos cómo está. llevamos esperando más de tres horas y nadie nos dice nada. esto es un desastre. ahora le llega ese olor, que se te mete por dentro, a desinfectante, a antiséptico, a habitaciones sin nombre, blancas, vacías. cada una podría contar cientos de miles de historias, con final feliz y con final triste. cada una de ellas puede hablar de lo que significa el silencio de una mirada y de una caricia sin emitir un sólo sonido. puede que no sea nada, vuelve a pensar. pero es una imagen fugaz, que pasa casi desapercibida. su nombre rebota contra las paredes de la sala de espera. se levanta. y desaparece por el pasillo. ánimo y mucha fuerza.
voy a levantarme cada mañana y respirar durante todo el día. dentro de un tiemo no tendré que recordarme que me tengo que levantar cada mañana y respirar. Tom Hanks, algo para recordar.