para siempre

ci vediamo doppo il giorno ed il viaggio di nozze, il prossimo 21 di agosto

ci vediamo doppo il giorno ed il viaggio di nozze, il prossimo 21 di agosto
(escuchando the fugees, the score)
antes de irnos, permitámonos el lujo de, por lo menos, sonreír.
y ahora viene una historia que les parecerá increíble. una vez cacé un alce. me fui de cacería a los bosques del estado de Nueva York y cacé un alce. así que lo aseguré sobre el parachoques de mi automóvil y emprendí el regreso a casa por la carretera de West Side. pero lo que yo no sabía es que la bala no le había penetrado en la cabeza; sólo le había rozado el cráneo y lo había dejado inconsciente. y justo cuando estaba cruzando el túnel de Holland, el alce se despertó. así que estaba conduciendo con un alce vivo en el parachoques, y el alce hizo señal de girar. y en el estado de Nueva York hay una ley que prohíbe llevar un alce vivo en el parachoques los martes, los jueves y los sábados. me entró un miedo tremendo. y de pronto lo recordé: unos amigos míos celebraban una fiesta de disfraces. iré allí, me dije. llevaré el alce. me desprenderé de él en la fiesta. ya no será responsabilidad mía. así que me dirigí a la casa de la fiesta y llamé a la puerta. el alce estaba a mi lado. cuando el anfitrión abrió, lo saludé. hola, ya conoces a los Solomon. entramos. el alce se incorporó a la fiesta. le fue muy bien. ligó y todo. un tipo se pasó una hora y media tratando de venderle un seguro. dieron las doce de la noche, y empezaron a repartir los premios a los mejores disfraces. el primer premio fue para los Berkowitz, un matrimonio disfrazado de alce. el alce quedó segundo. eso le sentó fatal. el alce y los Berkowitz cruzaron sus astas en la sala de estar, y quedaron todos inconscientes. yo me dije ésta es la mía. me llevé el alce, lo até sobre el parachoques y salí pitando hacia el bosque. pero me había llevado a los Berkowitz. así que estaba conduciendo con una pareja de judíos en el parachoques. y en el estado de Nueva York hay una ley que, los martes, los jueves y muy especialmente los sábados… a la mañana siguiente, los Berkowitz despertaron en pleno bosque disfrazados de alce. al señor Berkowitz le dieron caza, lo disecaron y lo colocaron como trofeo en el club Atlético de Nueva York. pero les salió el tiro por la culata, porque es un club donde no se admiten judíos.
Woody Allen, inicios.
(escuchando the stooges, funhouse)
en la clase, el maestro habla de movilidad de las fronteras entre países. explica que, al ser, la mayoría de las veces, líneas imaginarias, la delimitación de los territorios en los que cada cada uno de los gobiernos puede ejercer su soberanía pueden cambiar con los años y los tratados. Mike levanta la mano y dice que él ha pasado por muchas fronteras y que no le parecieron imaginarias. había unas vallas metálicas que separaban los países y también unos hombres de uniforme en unas garitas que vigilaban que nadie se colara, pero, igualmente, la gente subía por la reja y saltaban al otro lado. dónde viste eso, Mike?, le pregunta le profesor, curioso. en la frontera de Sudáfrica, afirma el alumno con rotundidad. tu has estado en Sudáfrica, Mike? no. pero vi la frontera este verano, cuando fuimos de vacaciones con mis padres, contesta con el ego notablemente por encima de las cabezas de sus compañeros. y a qué país fuiste de vacaciones con tus padres?, a Namibia? Zimbawe? Mozambique?, pregunta el maestro intrigado por lo que puede responder. a California, contesta el chico, con aire de superioridad. pero California no es un país, y me temo que tampoco hace frontera con Sudáfrica, corrige el profesor. claro que es un país, y hace frontera con Sudáfica, protesta Mike. no digas tonterías, le contesta el empollón de la clase. California es un estado, y no hace frontera con Sudáfrica, porque Sudáfrica está en otro continente, al otro lado del Atlántico. el resto de alumnos protestan airosos. empollón, cállate, Mike tiene razón. California es un país, y está al lado de Disneylandia, es cierto, yo he estado ahí. el maestro no puede creer lo que está oyendo. un momento, un momento. callaos. en la clase se hace el silencio. David, tiene razón, California no es un país, sino un estado de nuestro país. y Sudáfrica está al otro lado del océnao Atlántico, en el continente africano. el empollón se remueve en su asiento y mira al resto de la clase, sabiendo que, aunque tiene razón, le odiarán igualmente. pero creo que no tenéis muy claras las fronteras entre países, ni su situación, así que voy a proponeros algo. quiero que useis el mapa con el contorno del mundo que os he dado al principio de la clase y que dibujéis las fronteras de todos los países que conozcáis sin mirar el atlas. y que les pongáis nombre. no importa si estás bien o mal, sólo quiero saber qué sabéis. ala, a trabajar. los alumnos sacan sus lápices de colores y se ponen manos a la obra.
algo así se hizo en el noventa por ciento de los institutos norteamericanos en forma de encuesta. en serio. y el resultado no sé si es espeluznante o muy divertido. vosotros mismos.
fool’s world map
qué hay ahí fuera? estupidez humana infinita. David Hewlett, cube
(escuchando soulive, next)
puedo cambiar el mundo
con mis propias manos
hacer de él un lugar mejor
con mis propias manos
hacer de él un lugar más amable
con mis propias manos
puedo hacer la paz en el mundo
con mis propias manos
y limpiar la Tierra
y llegar hasta tí
con mis propias manos
con mis propias
manos
voy a hacer de él un lugar más brillante
voy a hacer de él un lugar más seguro
voy a ayudar a la raza humana
con mis propias
manos
puedo abrazarte
con mis propias manos
puedo reconfortarte
con mis propias manos
pero tú tienes que usar
tus propias manos
usa tus propias manos
tus propias
manos
Ben Harper, with my own two hands
- mamá dice que cada vez que suenan unas campanillas un ángel ha ganado sus alas.
- es verdad cariño, es verdad. enhorabuena, Clarence.
Donna Reed & Henry Travers, qué bello es vivir.
(escuchando New Jersey kings, party to the bus stop)
a la inglesa del barrio la conoce todo el mundo. es una mujer con un estilo peculiar. ni mejor ni peor, sino peculiar. vestidos de flores y pamelas, pantalones de colores chillones con zapatos de tacón y calcetines, sombreros de formas curiosas y camisas de rayas y cuadros con todas las tonalidades del arco iris a la vez, y algún que otro día de traje y corbata. nacida en York, el viejo York, llegó a la isla en 1964, cuando las infraestructuras turísticas empezaban a crecer a pasos agigantados. cuando será maravilloso volar hacia Mallorca era todo un himno y cuando se bailada la conga, la yenca y otros extraños bailes, que ahora han sido pisoteados por el cucú y el aserejé. eran los años en los que los aborígenes iban a los hoteles a ligar extranjeras a las que luego dejaban sin remordimientos. y eso le ocurrió a la inglesa del barrio. se la ligaron. y luego la abandonaron con lo puesto. la empresa que supuestamente le montaron a su nombre sólo sirvió para blanquear unos cuantos millones que nunca aparecieron. y ella lo perdió todo. pero mantuvo el tipo. y el estilo. cada mañana, frente al espejo, se pinta los mofletes de rojo y los labios de carmín. los párpados de azul celeste y se pone las pestañas y las uñas postizas. se pone la bistutería más colorista que ha encontrado en el todo a cien y sale a la calle. de camino, saluda a casi todo el mundo con un bon dia con acento anglosajón. com va? va bé? ha aprendido a hacer las uves y las bés y le encanta usar esta expresión. va bé, va bé, le contestan. si, por el contrario se lo prenguntan a ella, prefiere usar la expresión al revés. bé va, responde con la mayor de las sonrisas y la satisfacción de sentirse parte de algo. al llegar a la esquina, a su esquina, saca las tijeras y corta la cuerda de los montones de periódicos que le han dejado en el portal. se pone un par de ejemplares de cada uno sobre el brazo y empieza a pasearse arriba y abajo del semáforo. buenos días, qué vestido más bonito llevas hoy, le dice un asiduo cliente mientras, desde el asiento del conductor, le paga el diario. ella se sonroja. grasis, contesta dando una vuelta sobre sí misma y haciendo volar la falda rosa de flores rojas. es una de mis preferidos, añade.
en los sueños encontramos un mundo enteramente nuestro, en el que nos sumergimos en un profundo océano y sobrevolamos la más alta nube. Michael Gambon, Harry Potter y el prisionero de Azkaban.
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