q!

September 29, 2006

retraso

guardado en: cine

(escuchando PJ Harvey, stories from the city, stories from the sea)

Nino se retrasa. Amélie sólo ve dos explicaciones. uno. no llegó a ver la foto. dos. antes de conseguir reconstruir la imagen, una banda de ladrones de bancos le tomó como rehén. la policía empezó a perseguirles. ellos se escaparon… pero él provocó un accidente. cuando despertó, había perdido la memoria. un ex-convicto le recogió, le confundió con un fugitivo y lo mandó en un barco a Estambul. allí conoció a unos jinetes afganos que le acusaron de haber robado cabezas nucleares rusas. pero su camnión chocó con una mina en Tajikistan. él sobrevivió, subió a las montañas y se convirtió en un monje muyahidín. Amélie decide que no a preocuparse por un tipo que se pasa la vida comiendo sopa de remolacha y le gusta el té templado.

André Dussollier, le fabouleux destin d’Amélie Poulain

September 27, 2006

xoroi

guardado en: historias

(escuchando Belle and Sebastian, dear catastrophe waitress)

en Menorca, cuentan una leyenda.
eran otros tiempos. los hombres viajaban sin necesidad de papeles, ni de permisos. decidían un lugar, viajaban hasta él, se instalaban y entraban formar parte, con mayor o menor éxito, del entramado social de la zona. Xoroi llegó por mar, aunque nadie sabe exactamente cómo. puede que fuera en el único superviviente de un naufragio frente a las costas de cala en Porter, una pequeña calita que, por aquel entonces, todavía formaba parte de la propiedad del inglés que le daba nombre. o puede que llegara en su propia barca, que dejó escondida entre las rocas. en realidad, poco importa. en tierra, buscó un lugar en el que refugiarse del invierno que estaba por llegar. pasó varios días escondiéndose de los habitantes del pueblo, porque, si algo tenía Xoroi era, según los que llegaron a conocerle, su forma de pasar desapercibido. necesitaba estar solo y pensar en organizarse. tenía que alimentarse y buscarse una opupación. se instaló en una cueva escarbada por el mar en los acantilados y comenzó su rutina. los habitantes de la zona sabían que existía alguien que había llegado de lejos, pero nadie le había visto más que de lejos. el náufrago fantasma, le llamaban. durante aquellos años, el pillaje era común en los alrededores, así que cuando desapareció una de las doncellas de uno de los mercaderes más ricos de la isla, nadie se extrañó. se organizaron batidas en su búsqueda. muchos culpaban al náufrago fantasma que caminaba entre los arbustos, pero nadie consiguió encontrarla, ni a ella ni a su captor. pasaron los años y, una noche de invierno, cayó una inmensa nevada que lo cubrió todo de un blanco inmaculado. las huellas de alguien que había salido a cazar cerca de los acantilados llevaron a un joven pastor a divisar la cueva. como pudo, bajó hasta el agujero, y, desde la entrada, les vio. he encontrado al fantasma, dijo excitadísimo desde la puerta de la taberna, a los que estaban en su interior. él secuestró a la hija del mercader. un grupo de hombres, capitaneados por el mercader, cargaron sus armas y fueron en su busca. en la cueva, un hombre con su mujer y sus tres hijos estaban termiando de comer. prendedle, gritó el padre de la doncella. Xoroi, a verse a punto de morir, se dio cuenta de que ese era el final. su cuerpo rebotó contra las rocas y, finalmente, cayó al mar. su hijo mayor, sabiendo que correría el mismo destino, decidió seguirle. su mujer volvió al pueblo y, dicen los que la conocieron, que volvió a casarse con el hijo de otro mercader y tuvo descendencia. pero la gente habla mucho.

Moriré aquí, cada centímetro de mi perecerá. Cada centímetro… menos uno. Un centímetro, algo pequeño y frágil y lo único que merece la pena conservar en el mundo. Nunca debemos perderlo o entregarlo. Nunca debemos dejar que nos lo arrebaten. Andy & Larry Wachowsky, V de vendetta.

September 26, 2006

dancing

guardado en: por la red

(escuchando eso de ahí abajo)

qué bueno que todavía quede gente que sepa cómo aprovechar el tiempo, no?
y uno no puede evitar sonreir.


where de hell is Matt

asfalto nuestro

guardado en: por la calle

(escuchando Beck, guero)

asfalto nuestro
que estás por el suelo
santificado sea tu párking
venga a nosotros tu atasco
hágase tu hueco
tras un audi rojo y un neng tunero
el cabreo nuestro de cada día, dánoslo hoy
perdona nuestros pasos
así como nosotros perdonamos a los peatones
no nos dejes caer en el acelerón
y líbranos de andar
que ya está bien

general mongol: mal. Conan, qué es lo mejor de la vida?
Conan: aplastar enemigos, verlos destruidos y oir el lamento de sus mujeres.

Akio Mitamura & Arnold Schwarzenegger, Conan, el bárbaro

September 25, 2006

guardado en: cardiología

(escuchando the little psychedellic music collection, vol. 10)

la isla menor se mueve más despacio. el reloj deja que sus agujas giren a la misma velocidad que en el resto del mundo, pero los minutos no saben igual. Mô, como lo canta Serrat, te mira desde lo alto de sus empinadas calles y no sabe de velocidad. sus tendencias oscilan según el viento y las necesidades de la moda y los teléfonos y los tunnings y las fiestas y el diseño y el asfalto de las autopistas todavía no han cambiado su paisaje. es cuestión de tiempo, todos los saben, pero aún no lo han cambiado. y huele a mar, a pescadores y a hace tiempo cuando la calma era todavía parte de su hermana mayor y la bautizaron con su nombre para que vinieran once millones en dos meses y dejara de serlo. la prehistoria se acumula a pocos quilómetros de la costa, pero tan lejos a la vez. hace tres mil años, y todavía se levantan para dejarse mirar y sentir e imaginar. y Ciutadella, aún un poco dolorida por haber dejado de ser la más importante, pero sintiendo que aún lo es para muchos, te deja caminar bajo sus arcos, entre las calles blancas que discurren como trazadas por la mano de un niño, casi esperando a que te quedes junto a sus tradiciones, a sus amigos de toda la vida, quizá sólo por haber pasado toda la vida en la misma pequeña ciudad. muchos turistas visitan la isla verde sin poder imaginarla de otra forma. el festival de alcohol y sexo que pretenden en las otras parece no querer llegar a los pueblos entre los que el viento circula libremente, salvaje, pero sin mover nada de sitio, que no queremos molestar. el hombre del otro lado de la calle te sonríe mientras levanta la barbilla a modo de saludo. no hace falta nada más. todo lo demás ya se sabe. es complicado, a priori, entender cómo funciona esto, pero así es como funciona. las cuevas escarbadas en los acantilados se llenan de curiosos que quieren saber la historia de los que vivieron en ellas. quién no querría quedarse entre las casa blancas y las paredes de piedra que separan aquello que es tuyo de aquello que es mío, en caso de que haya algo de alguien y no sea todo del mismo sitio? es fácil sentirse como en casa, dejar que el aire te atraviese como si formase parte de tu piel. y oler peces. y saber que los que están allí son y serán algo que ya no se borra. incluso si nos llegamos a ver cada día. o sólo año. porque sólo el mar las separa. por eso son tan distintas. y tan cercanas.

blanca de calç, mirant al nord, sol matiner li encén el rostre. i Mô s’enfila des del port pels antics camins de ses costes. Joan Manuel Serrat, Mô.

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