imbéciles
(escuchando Corine Bailey Rae, Corine Bailey Rae)
las balas resuenan atravesando las paredes, las puertas y las ventanas. los más jóvenes, aquellos que todavía tienen ganas de seguir adelante, se han organizado para la lucha. han levantado los puños y han dicho basta ya, pongámonos de acuerdo, busquemos una solución. mientras tanto, el ejército ha decidido expulsar a todos aquellos que no hayan nacido en el país, sean más jóvenes o más viejos, no importa, hay que conseguir salvar a los nuestros. los niños hace muchos años que han dejado de correr por las calles, porque han dejado de existir. la isla parecía ser el único lugar del planeta en el que todavía se mantienía algo de paz, pero hace semanas que las revueltas empezaron. de ahí la nueva política de expulsión. los tienen amontonados, como si fueran sacos de la comida que ya no tienen, en pueblos cárcel cerca del mar, porque así pueden huir por su propio pie y a su suerte, o esperar el barco que se los llevará lejos de aquí, hay que llevárselos lejos de aquí. por eso los jóvenes se han organizado, han montado mercados y nuevas fórmulas de intercambio de ropa y comida y bebida, para poder subsistir y continuar la lucha. pero al gobierno no le ha parecido una buena idea y ha enviado a las fuerzas de seguridad del estado. y los muertos son el pan nuestro de cada día. porque pan, ya casi no queda, nadie quiere producir nada, para qué? ahora ya no hay vuelta atrás. aquí no hay ni buenos ni malos, nadie tiene razón. porque todos van a perder la partida al final, porque dentro de cuarenta años, sólo quedarán los cadáveres de aquellos que murieron luchando por nada, porque ya no queda nada por lo que luchar. sólo balas que trazan el aire como una tela de araña. sólo el silbido de metal mortal que atraviersa piel, músculo y hueso, para dejar un hueco en su lugar. pero algo está ahí, muy por debajo del ruido que llena los oídos. un bebé llora. un bebé. llora. un bebé. puede que sea el único del planeta. es una niña. el lamento agudo del hambre silencia todo lo demás. la naturaleza se levanta imponente ante los ojos y los oídos de los hombres que, arrogantes y seguros de sí mismos, han conseguido terminar con su vida, con toda su vida. les mira y les grita imbéciles, cuánto creéis que vais a durar?
Alfonso Cuarón, hijos de los hombres


