(escuchando PJ Harvey, stories from the city, stories from the sea)
entran en la sala y ocupan sus respectivos lugares. han decidido hablar de cómo deben gastar el dinero que tienen. como grupo, tienen establecido un turno de intervenciones, seguidas por sus respectivas réplicas o, en caso de no producirse, las correspondientes votaciones. se ponen en pie cuando entra el que hace el papel de moderador, que no puede tomar parte en las discusiones. primer turno. el orador se pone en pie. soy el mejor y todo lo hago bien. y qué hacéis vosotros mientras tanto? nada, criticar. y no tenéis razón, porque cuando lo tuvisteis la oportunidad de hacer lo mismo que nosotros, hicisteis trampa. y todos lo saben. por eso yo soy el mejor. y se sienta. sus amigos le aplauden. el resto, se revuelve en sus asientos. primera réplica. qué nosotros hicimos trampas? perdona, campeón, pero a mí me parece que los únicos que están haciendo trampas sois vosotros, que regaláis cosas si os ayudan. y cosas que son de todos, porque aquí, os lo recuerdo, todo es de todos. qué habéis hecho con el dinero del viaje? iros de fiesta y no decir nada. estamos trabajando en vuestro beneficio. y eso no lo podemos consentir. explicadnos de dónde habéis sacado tanto dinero y por qué mentís. y se sienta. aplausos, vítores, lágrimas de emoción. la respuesta no se hace esperar. vosotros sí que mentís, que le pegáis a la gente, y perseguís a todos los que no piensan como vosotros. y sois todos unos hijos de papá que pensáis que poniéndoos pantalones de pana, sois mejores que el resto. pena, dais pena. abucheos, gritos, ruido. por favor, orden. no nos pogamos nerviosos, intenta el moderador. réplica. oiga, mire, a mí no me insulte. ni a mí ni a los míos, que estamos aquí para hablar, gooordo de mieeeerda. carcajadas y más gritos. cabrón, vocifera uno a la vez que le tira un bolígrafo a la cara al que acaba de intervenir. el resto de compañeros se levantan indignados de sus asientos. el moderador intenta calmar la situación. silencio. sentaos. por favor, orden. pijos, fascistas, insultan de un lado. anarquistas, rojos, gritan desde el otro. la batalla de lápices, carpetas, libros, libretas, bolígrafos y cualquier otro objeto, se desata sin piedad. el ambiente se calienta. la adrenalina aumenta en una vertiginosa carrera por llegar al límite. la riña está a punto de convertirse en una pelea con todas las de la ley. de repente, todo se detiene. sin consecuencias, sin rencores, sin conclusiones, sin razón. luego van al bar y se sientan cada uno en una esquina. se toman una copa y discuten sobre el ridículo que han hecho sus opositores y la gran ovación que se han llevado ellos. qué buenos somos y qué dura es la vida del parlamentario, afirma el líder. deberíamos cobrar más, añade su mano derecha.
el hijo del Diablo surgirá del mundo de la política. David Warner, la profecía.