desilusión
(escuchando foo fighters, skin and bones, qué bueno, qué bueno, qué bueno)
se ilusionaron tanto que la decepción fue mayúscula. habían brindado con rocío de primavera y agua de lluvia de otoño. tenían la certeza de que esta vez podrían ser felices y dejar que sus pies se agarrasen a la tierra como sus abuelos les contaban que habían hecho durante generaciones, mucho antes de que el hombre fuera hombre. los jefes humanos iban a igaugurar un nuevo parque en la ciudad y, eso, para los árboles, era la mejor de las noticias. y parecía que esta vez iba en serio, porque habían hecho algo que no habían hecho otras veces. además de gastarse mucho más dinero del que se gastaban normalmente en este tipo de obras, que variaba en función de conceptos de los que la savia nunca había oído hablar, habían hecho una encuesta al resto de los humanos que habitaban la ciudad qué era lo que querían. normalmente, según la visión de los árboles, que, al fin y al cabo, eran los que vivían en ellos, los mandamases construían los parques de cemento teñido de verde, con cárceles para los de su especie, que supuestamente les protegían de los que les pisoteaban y destruían sin remordimientos. pero esta vez habían preguntado. habían puesto una caseta en la que cualquiera podía ir y proponer ideas para que parque fuera cómo quisiera. y sabían, de buena tienta, porque se lo habían contado dos potus y un cactus que vivían junto al buzón de sugerencias y sobre el ordenador, todos habían propuesto una gran zona sin vallas ni cemento, con animales y plantas y personas viviendo y conviviendo en paz. pero no había sido así. el porcentaje de cemento era más del ochenta por ciento. eso sí, de color marrón tierra o verde hoja. rodeado por la autopista y la salida de la ciudad, los árboles volvían a quedar encerrados en macetas, sin poder crecer, ni respirar, ni conversar, ni pensar, ni vivir. así que decidieron, de una vez por todas, hacer las maletas y marcharse de la ciudad para siempre.
teniente, bombardee la línea de árboles unos cien metros más, necesito aire para respirar. Robert Duvall, apocalipsis now

