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February 28, 2007

líneas de tiza

guardado en: mundo grúa

(escuchando foo fighters, in your honor)

que reviente el cielo azul en mil pedazos y quede teñido de negro para siempre. que se nos llenen los pulmones de humo, de gases lacrimógenos y de desgracias ajenas. que se hundan todas las pirámides de Egipto y se deshidraten todos los mares. que explote el sol y la luna y se hunda la Tierra en una solemne oscuridad. que griten todos los niños a la vez en una orquesta inagotable de asco y decepción. que expiren todos los plazos antes de la destrucción, y se acabe, de una vez por todas, este estúpido sufrimiento. el final de la cuenta atrás ha llegado. el planeta se desintegra. y nosotros, por fin, con él. estúpida y mortal raza, la humana. adios. y gracias. el general apagó el micrófono que lo contectaba con el mundo exterior a través de las hondas de radio y suspiró profunfamente. él, que siempre había sido un modelo a seguir, un sargento de hierro, como lo le llamaban los suyos, había perdido el humor y las ganas de luchar hacía tiempo. el ejército era una mierda. la vida era una mierda. el mundo era una mierda. un general deprimido, qué puede haber peor que eso?, pensó. se encendió un cigarrillo y aspiró casi con ternura. miró el botón rojo y lo pulsó. se puso en pie y salió a la terraza de su oficina. desde allí la estela de las cabezas nucleares en el cielo eran como líneas de tiza en una pizarra azul.

si Amélie prefería vivir en sus sueños y seguir siendo una chica introvertida, estaba en su derecho, ya que malograr su vida es para todo ser humano un derecho inalienable. Serge Merlin, le fabuleux destin d’Amélie Poulain.

February 27, 2007

la luz

guardado en: historias

(escuchando vvaa, bso 9 songs)

en su jaula de cristal, todos corrían hacia la luz. lo más brillante que habían visto en su vida les llamaba, como las voces que se cuelan entre los árboles cuando te despiertas a medianoche en medio de una cabaña en el bosque. o las sirenas, que arrastraban a los barcos hasta los arrecifes. la luz les había hipnotizado sin remedio y con el único fin de atraerlos. no sabían la razón, ni el sentido, ni siquiera se lo preguntaban. sólo podían ir hacia ella. y acercarse el máximo posible. venid, venid. y acudían. todos. sin excepción. la luz es lo mejor. la luz es vida, amor y éxito. la luz, la luz. venid, venid. una vez allí, muy pocos eran los que se daban cuenta de que la luz no sólo era la puerta a una cárcel, sino que, además, todos los que la seguían, al final, acaban perdiendo la vida. primero la capacidad de razonar, luego, las fuerzas físicas, más adelante, la capacidad de comunicación. y, finalmente, le entregaban su último aliento en un último esfuerzo por fundirse con su brillo. la luz. hasta que se acercó demasiado y la rozó. la chispa que provocó la lanzó contra una de las paredes de cristal. y despertó. el espectáculo que vio a su alrededor le heló el corazón y el alma. eran cientos los que, como muertos vivientes, chocaban una y otra vez contra la luz y, chisporroteando, eran lanzados con furia una y otra vez. hasta su muerte. deseperada, intentó hablarles. pero era inútil. nadie iba a escucharle. alguien se despertó igual que ella. dios mío, gritó. lo sé, afirmó ella. vámonos de aquí. por la única entrada no dejaban de llegar incautos. no entréis, no entréis. déjalos, no te oyen. no había otra salida. tenían que conseguirlo. armados de valor y contra corriente, los dos insectos, por fin, salieron de la lámpara.

pero recuerda esto por todos los medios, abre comillas, como gacela de la mano del cazador y como ave de la mano del que tiende trampas, escápate, cierra comillas. Garon Tsuchiya, oldboy

February 26, 2007

Mark & Joanna

guardado en: cine

(escuchando Joe Hisaishi, la princesa Monoke)

en el coche, ni siquiera se miran. y mucho menos se hablan. qué clase de personas se sientan el uno frente al otro y no se dirigen la palabra? los matrimonios. a nosotros no nos pasará nunca, pensaron al principio. porque hubo un principio, cuando la primera impresión fue un no la soporto y ella un acabo de encontrar al hombre de mi vida. y luego un no podemos dejar de reirnos ni dejar de pasar todo el tiempo del mundo juntos. y Henry Mancini, que compuso algo para Audrey, le pone música a la compañía de los años. y Stanley Donen mezcla las historias de autoestopistas con pueblos franceses y las semanas y el trabajo y los niños y el dinero y el cristal frío. y lo mezcla con el alma de los que fueron la pareja perfecta. no te dejaré nunca. pero le deja. y él la engaña. y ella también. porque sabe que le hace daño, pero no mucho. porque sabe que así cambiará todo. o puede que no. porque ya ha cambiado demasiado. ha evolucionado, dirían algunos. ya, pero esta evolución no hay quien la entienda. no hay quien la compare con lo que pensaba que sería la vida junto a mi sueño. por supuesto, porque era un sueño. y de los sueños siempre acabas por despertar. y, al abrir los ojos, la realidad te atiza un tremendo puñetazo que tira de espaldas. una realidad relativa, que depende del cristal. transparente o no. turbio o no. la realidad. esa que elegiste. esa que adoras. esa por la que lucharías hasta el último aliento. esa que te construye y te reconstruye cada vez que te caes. la que te hace quien eres. la que te encuentra el pasaporte cuando no sabes dónde lo has puesto. como cada vez.

Mark: esto va contra mis principios.
Joanna: bien. odiaría pensar que pasa a menudo.
Mark: no. no tenía ninguna intención de dormir en hoteles.

Albert Finney & Audrey Hepburn, dos en la carretera

February 23, 2007

creencias

guardado en: cine

(escuchando Tania Maria, live)

Brian: yo no soy el Mesías. me queréis escuchar? que no soy el Mesías. os enteráis?
joven: sólo el verdadero Mesías negaría su divinidad!
Brian: pues menudo lío. está bien. yo soy el Mesías.
multitud: es él! él es el Mesías!
Brian: ahora, iros todos a hacer puñetas.
Multitud: señor, dinos cómo se hacen las puñetas.

Grahan Chapman, la vida de Brian

February 22, 2007

nuevo mensaje

guardado en: historias

(escuchando sterling, the loneliest girl in the world)

el libro le transportaba la espera a Brooklin. el teléfono móvil descansaba sobre la mesa de la terraza de su café preferido, junto a un vaso ya vacío. si lo tengo en el bolso, no lo oigo nunca, pensó. las páginas iban pasando despacio, como dejándose degustar por un paladar acostumbrado a la buena cocina. el capítulo terminó y miró la hora. se retrasa, como siempre. un hombre se acercó corriendo a la mesa, agarró el teléfono y desapareció entre la multitud. sus ojos rasgados se abrieron del todo con un interrogante. acabo de ver lo que acabo de ver? una figura le tapó la luz. siento llegar tarde, amor. había un atasco terrible en la autopista. ella le pide su móvil. por qué? usa el tuyo. me lo acaban de robar. él se lo presta. marca su número. nadie contesta. vuelve a intentarlo. tuuut-tuuut-tuuut. salieron del café. en la tienda, eligió el teléfono más barato que encontró. menú. mensajes. nuevo mensaje. sms. tienes que estar pasando por serias dificultades para hacer lo que has hecho. si es así, no te culpo. enviar. marcar número. y marcó su número. enviar. media hora más tarde, mensaje nuevo. sms. errar es humano. corregir tus errores es más importante que otra cosa. enviar. una hora después. es una pena desperdiciar tu vida de esta manera. busca el buen camino. enviar. y otro. te perdono. sólo te pido que reflexiones sobre lo que has hecho. enviar. no estoy cabreada. comprendo tus necesidades. espero que te den mucho dinero por el móvil. no voy a denunciarte. enviar. veinticinco mensajes y dos días más tarde, encontró un sobre en el buzón de casa. en su interior, el teléfono móvil en perfecto estado. y una nota. lo siento. fue un error. por favor, perdóneme. cogió su nuevo teléfono y se mandó un nuevo mensaje. quedas perdonado.

si te ilusiona hacerme un regalo, sé bueno en la vida, así me consideraré pagado. James Dean, al este del edén.

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