(escuchando Kiko Veneno, échate un cantecito)
hacía tiempo que trabajaba de noche. tenía que salir por ahí a buscar famosos y hacerles fotos en los bares y las discotecas y luego hablar con ellos. al día siguiente, tenía que ir al diario y, en una columna, con su cara en un cuadrito como cabecera, contar lo que había visto, todo bien ilustrado con imágenes bonitas y sexis. nada sucio, que esto es un periódico serio. y dale algo de ironía. tiene que tener gracia, pero con clase y sin insultar. joder, qué dicífil. pero salía, cada noche, a buscar famosos. en su primera jornada, se encontró al más famoso de todos, a uno que ahora ya está casado, pero antes no y era el soltero de oro. oye, perdona, ese es el quien creo que es?, preguntó incrédulo, porque nadie le había dicho que estuviera por ahí de vez en cuando. sí, es cliente habitual. además, es un tío muy majo. sale con sus amigos, se toma unas copas y se vuelve a casa. te lo presentaría, pero sus guardaespaldas no me dejan. y lo sabe mucha gente? joder, no te digo que es cliente habitual? viene cada día. qué bien, ya tenía una tema para la columna. la noche siguiente, en otro local. míralo, ahí está otra vez. no, si será verdad que sale cada día. en la tercera columna ya hablaba de su él como un amigo. a media tarde, sonó el teléfono. le aconsejamos que deje de escribir que se lo encuentra cada día. ya, pero es que esto es una columna sobre famosos que salen de noche. se ha sentido ofendido? no. entonces? entonces, nada, yo sólo le aconsejo, por su bien, que deje de publicar que sale por las noches. ah, bueno, entonces, en ese caso, si es por mi bien, ya, si eso, lo dejo. y se quedó calladito durante tres veranos. y eso que seguía saliendo cada día. ay, amigos, qué país. ni que le hubiera dibujado fornicando en posturas indignas.
quién es ese? el heredero de Isildur? hace falta algo más para llegar a rey que los fragmentos de una espada élfica. Bruce Spencer, el señor de los anillos, el retorno del rey.