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October 31, 2007

Alberto

guardado en: historias

(escuchando PJ Harvey, white chalk)

es mejor si no se acercan al invernadero. es un lugar peligroso. nadie ha entrado allí desde hace diez años, desde que Néstor, Ester y Alberto desaparecieron. fue algo terrible. eran tres chicos del pueblo, Alberto tenía catorce años, su hermana, Ester, diecisiete, y Néstor, el novio de ella, diecinueve. aquella noche, ella se peleó con sus padres. cosas de adolescentes. no aceptaban que saliera con Néstor. es muy mayor para tí, ese chico no me gusta, su familia es rara, y cosas así. tuvieron una pelea muy fuerte, los gritos se oían desde mi casa, que está al otro lado de la plaza. la discusión subió de tono y ella dio un portazo y se fue. se fue al invernadero, porque había quedado con Néstor. iban a fugarse juntos. pero empezó la tormenta. no sé si se enteró. todo volaba, hubo coches volcados, cortes de luz y de agua. incluso algunas casas perdieron el techo. usted todavía no vivía aquí, no se puede acordar. había un ruido espantoso, era como si todos los lobos del bosque se hubieran puesto a aullar a la vez. era muy raro. de pronto, entre todo ese ruido, se oyeron los cristales del invernadero. se oyeron por encima del agua y del viento, como si quisieran llamar la atención. era un invernadero muy grande, abastecía de verduras a todo el pueblo, así que el ruido fue infernal. todos lo oímos, pero nadie se atrevió a acercarse. excepto el hermano de Ester. él sabía que su hermana estaba allí, y fue a buscarla. como pudo, llegó hasta la puerta y se puso a gritar. Esteeeer, Esteeer. el viento traía sus gritos hasta el pueblo. se oían desde todas partes. era un grito desgarrado, como si le fuera la vida en ello. quería mucho a su hermana. de repente, la tormenta paró en seco, como si se le hubieran acabado las fuerzas. entonces sucedió. los gritos de Alberto se colaban por las puertas y ventanas, nadie podrá olvidarlos. los muebles temblaban. en casa, se cayeron algunas botellas. y no era de la tormenta. de pronto, todo paró y el silencio lo invadió todo. salimos con linternas hacia el invernadero. y lo vimos. había sangre por todas partes. y nada más. ni un cuerpo, ni una pista. sólo cristales ensangrentados. nadie sabe lo que pasó. algunos dicen que mataron al hermano y se fugaron. otros, que la tormenta se los tragó. otros, que les asesinaron y enterraron sus cuerpos. en realidad, nadie está seguro de nada. lo único que te puedo decir es que algunas noches de viento, todavía se oye gritar a Alberto. Esteeeer, Esteeer. yo creo que, de alguna manera, todavía sigue allí, buscando a su hermana.

sabes la historia del lago que había aquí antes? Mary Stuart Masterson, tomates verdes fritos.

October 30, 2007

trabajo

guardado en: cardiología

(escuchando Sarah Vaughan, crazy and mixed up)

desde el suelo, aplastado, lo único que veía eran los pies de la gente que pasaba a su alrededor. ellos sabían dónde iban y qué querían. y sabían cómo conseguirlo. él no. ellos se movían con soltura, con ánimo y con una sonrisa, aunque fuera una sonrisa autosuficiente, en la cara. él no. miró hacia arriba. el cielo estaba muy lejos. nunca podría alcanzarlo. de pronto, a unos diez metros, alguien pisó uno de los cordones de su zapato y cayó de bruces. estás bien?, le gritó. no, me duele todo. vamos, no te preocupes, yo te ayudo. se levantó y le tendió la mano. gracias. de nada.

Marlin: le prometí que no le ocurriría nada.
Dory: a quién se le ocurre prometer eso? no puedes impedir que le pasen cosas.

Andrew Stanton & Bob Peterson, buscando a Nemo.

October 29, 2007

inauguración

guardado en: cardiología

(escuchando Jamie Cullum, pointless nostalgic)

abres una caja y encuentras el disco de vinilo de reflexiones jazzísticas sobre Bach de Jacques Loussier, un disco que compraste cuando tenías como dieciséis años porque un librero te lo recomendó, y no puedes evitar sonreir. podrías escribir la historia de tus estados vitales, laborales, sentimentales y de ánimo, ordenando tus discos biográficamente, igual que hacía Rob (por orden de adquisición). son como una mediateca de tí, de cada una de las fases por las que has pasado. y eso reconforta. igual que inaugurar una cocina blanca con la encimera roja. y un sofá también rojo con y una pantalla enorme para ver películas. y una cama desde la que se ven las montañas y, un poco más allá, el mar. y dormir hasta las diez porque te olvidaste de cambiar la hora y en realidad son las once y tu paladeas ese sueño y miras a través del cristal y fuera los árboles se mueven mucho. y una casa llena de cajas que huele a cartón, a libros, a bombillas, a espejos de baño, a cortinas de ducha, a felpudo de bienvenida, a libros y tebeos, a películas y fotos. a pasta de dientes y espuma de afeitar. y a sopa caliente y luego una manta, arremolinados, frente a dos metros bajo tierra. es un buen principio, no?

para averiguar si seré yo el héroe de mi propia vida o si otro ocupa ese lugar, habrá que leer hasta el final. Tobey Maguire, las normas de la casa de la sidra.

October 26, 2007

francés

guardado en: cine

(escuchando sterling, destroy)

Linus: cómo se dice, en francés, mi hermana tiene un lápiz amarillo?
Sabrina: ma soeur a un crayon jeune.
Linus: cómo se dice mi hermano tiene una novia encantadora?
Sabrina: mon frère a una copine charmeur.
Linus: y cómo se dice me gustaría ser mi hermano?

Humphrey Bogart & Audrey Hepburn, Sabrina

October 25, 2007

rojo

guardado en: cardiología

(escuchando Tracey Thorn, out the woods)

lo decía Holly Colightly. hay días en los que se ve todo de color rojo. y son los peores. porque, cuando te sale todo mal y tienes un día negro, sabes que, con el tiempo y unas cañas, después de la tormenta siempre sale el sol. y cuando todo es puro y maravilloso y tienes un día blanco, te sientes tan bien que no te preocupas del tipo de día en el que estás. en los días rojos, sientes que el mundo es eterno, que va a durar siempre, y tú te vas a quedar en él. por eso son rojos. son días sin salida, apáticos y ambiguos, en los que da lo mismo sonreir que sentirte como nadando en un mar de lágrimas. son días en los que eres como una hoja caída de un árbol que viaja de un lado a otro de la acera, pero nunca llega a cambiar de calle, ni de ciudad. son días en que tienes miedo y no sabes porqué. y son una putada. Holly, para estos días, tenía una solución, se marchaba a Tiffany’s, se tomaba un café con leche y un croeissant frente al escaparate, o entraba y miraba la exposición, y se le pasaba automáticamente. pero, qué haces cuando no hay Tiffany’s en tu ciudad? porque ir a Piña Grau no funciona igual. tal vez en entrando una tienda de discos. o en una librería. o en un cine en el que sólo estés tú y la película. o en la cama, entre las mantas, en un día como hoy.

no quiero aguantar sermones aburridos, prefiero escuchar la lluvia. Toshiro Mifune, Rashomon.

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