prólogo
(escuchando Terence Blanchard, 25th hour)
conduciremos y seguiremos conducioendo. iremos a algún lugar perdido. iremos por esta carretera hasta donde nos lleve. nunca has ido más allá del oeste de Philadelphia, a que no? este es un país precioso, Monty. es precioso por esa parte. parece otro mundo. montañas, colinas, vacas, granjas e iglesias blancas. una vez, con tu madre, fuimos en coche por el oeste. antes de que nacieras. de Brooklin al Pacífico en tres días, con el dinero justo para gasolina, bocadillos y café. pero lo conseguimos. todos los hombres, mujeres y niños deberían ver el desierto, al menos, una vez antes de morir. no hay nada en kilómetros a la redonda. nada excepto arena, rocas, cactus y el cielo azul. no hay ni un alma, ni sirenas, ni alarmas de coche, nadie agobiándote, ni locos soltando tacos o meando en la calle. allí encuentras el silencio. encuentras la paz. encuentras a Dios. así que, conduciremos hacia el oeste. seguiremos hasta encontrar un pueblecito agradable. esos pueblos que hay por el desierto, sabes como aparecieron allí? gente que quería huir de otro sitio. el desierto es para volver a empezar. buscaremos un bar, e invitaré a una ronda. hace dos años que no me tomo una copa, pero me tomaré una contigo. un último whiskey con mi hijo. nos lo tomaremos con calma, para saborear la cebada, para que dure. y luego me iré. te diré que no me escribas nunca, que no vayas a visitarme. te diré que creo en el reino de Dios y que creo que volveré a reunirme contigo y con tu madre, sólo que no en esta vida. encontrarás un empleo en alguna parte. un trabajo en el que paguen en efectivo, con un jefe que no haga preguntas. empieza una nueva vida y no vuelvas nunca. Monty, la gente como tú, tenéis un don: hacéis amigos donde quiera que vayáis. trabajarás muy duro. mantendrás los ojos abiertos y la boca cerrada. allí crearás un nuevo hogar. eres neoyorquino, eso no cambiará nunca. llevas Nueva York en la sangre. pasarás el resto de tu vida en el oeste, pero seguirás siendo un neoyorquino. echarás de menos a tus amigos, a tu perro, pero eres duro, tienes las agallas de tu madre. eres fuerte, como ella. busca la gente apropiada y consigue nuevos papeles. un carnet de conducir. olvídate de tu antigua vida. no puedes volver, no puedes llamar, ni escribir. no mires nunca atrás. móntate una nueva vida y, sobre todo, vívela, entiendes? tú vive tu vida tal y como tendría que haber sido. y, tal vez, es un poco peligroso, pero tal vez, después de un par de años, podrás mandarle noticias tuyas a Naturelle. crea una nueva familia y edúcales como Dios manda, me oyes? dales una nueva vida, Monty. dales lo que necesiten. ten un hijo. podrías llamarle James, es un nombre fuerte. y, tal vez, algún día, dentro de unos años, cuando yo esté muerto y enterrado junto a tu querida madre, reunirás a toda la familia y les dirás la verdad. quién eres y de dónde vienes. cuéntales toda la historia. y luego pregúntales si saben la suerte que tienen de estar ahí. faltó tan poco para que todo eso no pasara nunca. faltó tan poco para que vuestra vida no llegara a ser una realidad.
Brian Cox, la última noche.



