q!

December 21, 2007

tú mueves

guardado en: cine

(escuchando Macy Gray, big)

día de cierre antes de quince días desenchufado. y hay que terminarlo todo. pero hoy es viernes. y los viernes toca cine. así que, a falta de diálogo, pongamos secuencia.


Robin Williams & Mat Damon, el indomable Will Hunting.

ci vedimao il prossimo sette di gennaio. felicce vacance e buona entrata di nuovo anno

December 20, 2007

deseos

guardado en: por la red

(escuchando eso de ahí abajo)

esto de los balances, cada uno se lo toma como quiere. algunos los convierten en cartas a los Reyes Majos o, si vives en Helsinki, a Santa Claus. otros, lo transforman en una lista de quejas. para que el destinatario tome nota, supongo. y haga lo que corresponda. y tienen un arte que deja boquiabierto.


a veces, hago lo que deseo hacer. el resto del tiempo, hago lo que debo. Russell Crowe, gladiator.

December 19, 2007

es la hora

guardado en: mundo grúa

(escuchando Ben Harper and the innocent criminals, lifeline)

es la hora de los balances. es la hora de prometer que te portarás bien, que dejarás los vicios, que harás deporte. el reloj marca que hay que dejar para los niños los sueños imposibles, ponerse a régimen y despedir de una vez por todas a tu asesor de imagen, ese que cree que lo mejor es seguir vistiendo como lo hacías en el instituto. es la hora de ahorrar, de tener un plan de pensiones, de no encapricharte con cosas absurdas e inútiles, de aprender que la imaginación no es compatible con la producción en cadena, de abandonar la moto y comprarse un monovolumen de esos ecológicos que anuncian. es hora de dejar la música para cuando salgas a bailar y de olvidarse de los vinilos, ocupan sitio y son antiguos. es momento de asumir que las películas son sólo entretenimiento y negocio, de no ser tan crítico y de comerte lo que te den, que los niños buenos no dejan nada en el plato. es el momento de mirar sólo hacia adelante y dejar de recordar aquellas grandes juergas. el pasado ya no está y no sirve para nada alimentarlo. ha llegado el instante de no discutirlo todo para encontrar ese punto de inflexión justo en el qeu ambas partes están de acuerdo. acéptalo, la vida es así y ya está. es la hora de los valientes, de los que afrontan el día uno de enero como el principio de todo lo bueno, de los que se adaptan al medio haciendo gala de su fuerza de voluntad y navegan por él sin andar buscando profundidades. por suerte o por desgracia, soy un cobarde.

Caye: cero kilos. eso es que eres un angel.
clienta farmacia: hay que echarle monedas para que funcione.

Candela Peña & Trinidad Iglesias, princesas

December 18, 2007

gigantes

guardado en: historias

(escuchando Bishop Allen, february ep)

hacia las cuatro de la madrugada, se despertó sobresaltado. soñaba que se caía de un edificio por alguna estúpida razón. durante un segundo, sintió pánico. sabía que su cuerpo se estrellaría contra el suelo, pero, como siempre ocurre cuando sueñas, abrió los ojos justo antes del impacto. aún así, en ese preciso instante, notó como la cama, el suelo, las paredes y toda la casa, temblaban. medio atontaro, se levantó y fue al baño. se miró al espejo y se dispuso a lavarse la cara. mientras pensaba joder, vaya cara, notó un nuevo temblor. sobresaltado, abrió la ventana y les vio. dos gigantes, un hombre y una mujer, con delantal y gorro de cocina, traspasaban la sierra de Tramontana de una enorme bandeja de horno al lugar en el siempre había estado y en el que ahora había un enorme vació. se quedó petrificado, atónito. el corazón le latía tan rápido que parecía que se le iba a salir por los botones del pijama. sobresaltado, se apartó de la ventana. se apoyó con ambas manos sobre el lavabo y respiró despacio, aspirando el aire a bocanadas. se frotó los ojos, se lavó la cara y se secó. muy despacio, volvió a mirar a través del cristal. la sierra de Tramontana estaba en su sitio, pero los gigantes seguían allí. ella espolvoreaba las cumbres de blanco con un enorme tamizador. luego se levantó para contemplar su trabajo. no podía creer lo que estaba viento. estaba aterrorizado. cerró la ventana y se metió en la cama, temblando de frío o de miedo, no estaba muy seguro. se quedó dormido. por la mañana, las montañas parecían cocas de la abuela recién horneadas, esas que preparaba cuando los nietos iban a visitarla. mullidas, dulces, sencillas, perfectas.

cómo explicarlo? la buena comida es como una canción que saborear, un color que puedes oler. estás rodeado de exquisiteces. lo único que tienes que hacer es tomarte el tiempo necesario para saborearlas. Brad Garret, ratatouille.

December 17, 2007

cronología

guardado en: cardiología

(escuchando Harry Connick, jr. chanson du vieux carre)

los huesos molidos y los dedos agarrotados. encorvado, doblado, dormido, haciendo esfuerzos para no perder la compostura. porque primero hubo un campeonato de futbolín donde algunos son capaces de trasladar a los jugadores metálicos los pases de los que corren o no cada domingo por el campo. luego un estreno en una sala donde los niños enmudecieron ante tal ristra de imágenes violentas y una historia demasiado confusa para ciertas edades. continuó con una mudanza hecha con la ilusión del que sabe que ya queda menos para entrar a vivir y las ganas del que espera a que pasen las semanas y puedan escribir un bienvenidos con el estreno de alguna receta imposible de imaginar. y feliz porque formas parte de ello. al caer la tarde, cinco gatos en un sótano tocan blues, intentan saltar al swing y se pierden por los solos interminables del funky. qué bueno que te duelan los dedos por eso. y termina sobre la tela roja del sofá, bajo la manta, con una historia donde los magos y los cuentos de hadas se hacen mayores con nosotros. qué bueno, repetimos?

tócala otra vez, Sam. Ingrid Bergman, Casablanca.

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