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March 13, 2008

mi primera vez

guardado en: cine

(escuchando Dario Marinelli, bso expiación)

leo en el norte que hace setenta y cinco años que apareció en la pantalla. y recuerdo mi primera vez.
Kong batía los brazos como las aspas de un ventilador gigante. qué eran aquellos extraños animales que revoloteaban a su alrededor? estaban intentando derribarlo. se encaraban contra él para escupirle bolas metálicas que, poco a poco, hacían mella en la piel imposible de traspasar. por qué? estaba confuso, perdido en un lugar muy distinto a su selva. lo habían dormido, atado y encerrado en una jaula. lo habían sacado de su isla y metido en un barco. luego, encadenado, lo habían expuesto ante aquellas criaturas diminutas. y le habían atacado con cientos de luces que lo cegaban. dejadme en paz, gritó. pero no le hicieron caso. se arrancó las ataduras y escapó. pero, a dónde? hacia dónde? no conocía los senderos, no había árboles, dónde estaba el río? tenía que huir. hacia arriba. escaló una de esas montañas de paredes lisas como el agua del lago en invierno. nunca había visto ese tipo de rocas antes. estaban llenas de agujeros y los agujeros llenos de esos pequeños animales. otra vez esos pequeños animales. estaban por todas partes. y ella. la encontró en una de las hoquedades. la sacó de allí. él la cuidaría. nadie podía hacerle daño. siguió subiendo. llegó a lo más alto. miró al horizonte. aquella selva era infinita. no podría salir de allí jamás. cuál era el camino de regreso a casa? qué había hecho él? sólo había intentado defenderla. y ahora esos malditos insectos revoloteaban a su alrededor y le escupían. les estaban haciendo daño. mucho daño. le fallaron las piernas y estuvo a punto de caer. la buscó con la mirada. había desaparecido. por qué? dónde estaba? malditos insectos. logró derribar a varios de ellos. pero continuaban atacando. y dolía. había llegado su fin. soltó la rama metálica que apuntaba al cielo y se dejó caer. su cuerpo rebotó contra el suelo de piedra negra. la bella ha matado a la bestia, fue lo último que oyó.

sin duda, somos criaturas rutinarias. nos sentimos atraídos a la seguridad y confort de lo familiar. pero, qué ocurre cuando lo familiar deja de ser seguro? cuando el miedo que hemos estado evitando llama a nuestra puerta? Sendhil Ramamurthy, héroes.

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