rojos
(escuchando variation latini)
en coche, de camino a casa, se hizo el silencio. en las ondas, alguien hablaba con voz hipnótica. esta noche no ha habido ni catalanes, ni vascos, ni madrileños, ni de izquierdas ni de derechas. esta noche todos somos del mismo país y sentimos lo mismo. porque la alegría une. en todos los pueblos y en todas las ciudades, en el campo y en el mar. y tenía toda la razón. incluso a los detractores del fútbol, incluso a aquellos que la pasión por el balón les parece un sentimiento primitivo y poco inteligente. incluso a aquellos a los que les importa un carajo que ganen o que pierdan los teutones, o que ni siquiera sabían que se jugara nada de nada. incluso ellos, se agarraron a los brazos del sofá y se incorporaron en la silla cuanto Xavi pasó el balón desde la banda izquierda y el niño Torres puso toda su energía en las piernas, se cruzó por detrás del defensa alemán y levantó la pelota por encima al portero con una vaselina a cámara lenta, que parecía que se quedaría suspendida antes de llegar a la línea bajo los palos. pero no. ayer por la noche, todos nos sentimos un poco más uno. y eso es bonito, no?
el hombre que llega a entender el presente no necesita nada más, sólo vivirlo. Forrest Whitaker, ghost dog, el camino del samurai.

