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August 11, 2008

resumen

guardado en: cardiología

(escuchando Diana Krall, from this moment on)

fue a la playa a leer, se bañó en agua salada y en agua dulce, jugó a los castillos de arena y a los ninjas y a la pelota con los niños, cada día más mayores y más listos, se emocionó con sus ojos, miró el cielo lleno de estrellas brillantes y pidió el mismo deseo una y otra vez cuando las vio caer, se emocionó con sus manos, se rió a carcajadas, fue a ver Wall-E y volvió a creer en el cine de animación, habló de motos y de coches, habló de música, compró el periódico (casi) todos los días y leyó (casi) todas sus páginas, expresó su opinión sobre muchas cosas y se calló muchas otras, se comió todo lo que le pusieron en el plato y repitió de casi todo, se emocionó con su piel morena, se tostó al sol, se bañó en la toy, jugó con los clicks de famóbil, cocinó, bebió cerveza hasta emborracharse, recogió tomates y pimientos y peras y melocotones y algún calabacín, regó las plantas, salió de rebajas, preparó el programa con cuidado y mucho mimo y habló por la radio, se puso nervioso, tuvo pesadillas, se olvidó de volver a ponerse el reloj, se emocionó con sus sueños, pinchó la rueda del coche, se enfadó, se reconcilió, se sintió mucho más cerca de Jordi y de María y les quiso mucho, se sintió feliz con las fotos de Martina, los primeros pasos de Alba y los piececitos de Héctor, se emocionó con sus dedos entrelazados, leyó tres libros y tres revistas, despotricó contra lo cerdos que son algunos, contra la iglesia católica, la derecha de esta isla, los promotores corruptos y el mundo en general, se dejó engañar con Mamma mía y terminó riendo a carcajadas, disfrutó de perdidos en Brujas y se aburrió en Narnia, se enamoró de la calidez de los dedos de Diana Krall sobre el piano en el Palma Arena y supo que estaba viendo a una de las grandes, disfrutó como hacía tiempo que no lo hacía de las cenas con los amigos, lavó los platos, caminó descalzo, respiró, durmió hasta que el cuerpo le dijo basta, dio un montón de buenas noticias y se alegró de que se alegraran porque vio que era de verdad, se emocionó con sus labios, se tranquilizó en el micrófono, corrió entre los cuernos y los tridentes y las esquirlas de fuego, se rió mucho, se sintió orgulloso de su hermano, escuchó a los mayores y aprendió un poco más, quiso ser niño otra vez, se fundió el presupuesto en comida, pensó y luego dejó de hacerlo, se emocionó con sus lágrimas y empezó una guerra de cosquillas, sudó, se metió en el mar hasta que el agua le cubrió, se tiró de espaldas a la piscina, habló de más y de menos, fue feliz. pero hoy, exactamente, a las seis y media de la mañana, el informativo le ha devuelto a la realidad.

la felicidad sólo es real cuando se comparte. Emile Hirsch, hacia rutas salvajes.

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