caldereta
(escuchando sexy Sadie, dream covers)
- tengo hambre.
- te apetece una caldereta?
- pero tío, que estamos a fin de mes y yo no puedo pasarme ni un pelo, que mi mujer me mata.
- tú eres nuevo, no?
- sí.
- pues tranquilo, no tienes que preocuparte de nada. lo paga el consorcio.
- ah, sí?
- claro, aquí las cosas se hacen así.
- qué buen rollo.
- etonces, qué, caldereta?
- claro, claro.
- espera que reservo. en Fornells te parece bien? en una hora y media estamos allí. podrás aguantar tanto tiempo?
- sí, claro. y, si no, me comeré unas quelitas. pero no te parece que abusamos un poco?
- no, hombre, no. que te digo que aquí las cosas se hacen así. y no me lo discutas todo, joder, que sé de lo que hablo. además, llevamos un montón de tiempo haciéndolo y no pasa nada.
- bueno, bueno, ya no digo nada más.
- así me gusta.
- oye, y tú crees que… esto… podríamos conseguir un poco más? que tengo visto un chalecito que…
- claro, sin problemas. a ver qué necesitas?
- no sé, algo para vivir tranquilo mientras lo pago.
- a ver… un momento que piense…
- …
- espera, ya está. hay un solar que podríamos alquilar para montar una oficina. tu mujer como lo tiene para formar una sociedad?
- bien, creo.
- pues listo. montamos una sociedad a nombre de tu mujer y que alquile el solar. creo que cuesta unos cuatrocientos al mes. luego que lo alquile el consorcio para montar una oficina de lo que sea y, a las dos semanas, la cerramos. con dieciséis mil al mes te apañas?
- perfecto, perfecto. gracias.
- de nada, hombre.
- oye, pero esto es un poco jugársela, no?
- que no, tío, que no. luego blindamos el contrato, no te preocupes. no te he dicho que no te preocupes por nada?
- joder, os las sabéis todas.
- bueno, es que antes de cura, aquí todos fuimos monaguillos. además, después de tantos años aquí, ya le conocemos las entretelas.
- y todos hacéis igual?
- claro, hombre. somos como una gran familia.
- creo que me va a gustar esta familia.
- y a quién no?
tienes que tener más que huevos para ser un buen gángster, tienes que tener ideas. Bráulio Mantonvani, ciudad de Dios.

