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September 29, 2008

mientras

guardado en: cine

(escuchando vvaa, bso long way round)

mientras el mundo se hunda en la más absoluta miseria y los pilares liberalistas del los bancos mundiales se sigan quebrando, mientras los gobiernos sigan poniendo el dinero de sus contribuyentes y Tobey McGuire cobre cincuenta millones de dólares por aparecer en mallas en spiderman cuatro y otros cincuenta en la quinta, mientras los polos se deshacen porque sube la temperatura del mar, mientras cientos de miles de niños y no tan niños mueran de hambre y resfriado común, mientras la religión siga cegando a los francotiradores y a los suicidas y les hable una voz dentro de ese amasijo de neuronas llamadas cerebro para decirle matadlos a todos, incluidos los tuyos, mientras los asesinos en serie sigan leyendo el guardián entre el centeno y el cine español se queje de que sus películas no funcionan en taquilla y nadie nos ayuda, mientras los chinos sigan mandando gente al espacio para darse paseos y a la miseria para trabajar veinte horas al día, mientras los niños sigan engatusándose por las armas y las niñas griten la primera vez que las violan, mientras los homosexuales no puedan decir que lo son y los curas lloren por las esquinas porque los alumnos pueden elegir no seguir escuchándolos, mientras gobierno y oposición se escupen en una tribuna y luego se van a comer una langosta al restaurante de la guía michelín, mientras las petrolíferas nos sigan diciendo que cuidan el planeta y siga subiendo el precio planetario de los combustibles, mientras los hombres sigan matando a las mujeres porque creen que son más débiles que ellos, mientras sigan haciendo autopistas para solucionar el tráfico y nos sigamos quejando que no se usa el transporte público ni las bicicletas, ni el patinete, mientras la derecha pisotee a la izquierda o viceversa, mientras el podamos seguir respirando sin mascarilla o con ella y nadando en un mar con menos peces. mientras tanto, no necesitaremos a Wall-e para que nos abra los ojos. así que, tranquilos.

yo no quiero sobrevivir, quiero vivir. Jeff Garlin, wall·e

September 25, 2008

terminar

guardado en: historias

(escuchando Damien Rice, 0)

estaba caliente, furioso, encendido, adrenalítico. se aflojó el nudo de la corbata y se desabrochó el primer botón del cuello de la camisa. las gotas de sudor corrían por sus sienes y se alojaban bajo sus sobacos. le molestaba todo. se sacó el encendedor, la cartera y el móvil del bolsillo y lo dejó todo sobre la mesa. sus compañeros no sabían muy bien qué hacer. no me digáis nada, les había dicho. y su mirada había sido suficiente para no adentrarse en una discusión que, probablemente, acabaría con algo más que con su amistad. estaba demasiado desesperado y demasiado cegado como para poder convencerle de que no debía continuar. el reloj parecía haberse parado justo en ese instante. todo se había congelado y sólo podía oir los murmullos de sus propios pensamientos siguiendo el ritmo de su acelerado corazón. sístole-diástole-sístole-diástole. quería terminar. tenía que terminar. con las manos sudorosas, tomó el vaso y se lo bebió de un trago. el líquido le quemó el cuello y notó como le bajaba hasta el estómago inundado. qué estaba bebiendo? miró el vaso. da igual. lo importante es que lleve alcohol. y lo llevaba. una gota se descolgó de las pestañas y se le nubló un poco la vista. se frotó los ojos. toda la mesa le estaba mirando. el silencio era casi sólido, como si alguien hubiera girado de repente la rueda del volumen hasta el cero. se sintió furioso consigo mismo. miró a su mejor amigo, justo tras él. sus ojos le parecieron los más tristes que había visto en su vida. le negó con la cabeza. esbozó una sonrisa forzada y se giró hacia la mesa. dejó las cartas boca abajo sobre el tapete y empujó todas las fichas que le quedaban con las dos manos hacia el centro de la mesa. qué tienes, dijo en voz alta. su contrincante le dio la vuelta a las cartas.

escuchad, así es el juego. si no descubres al primo en la primera media hora de partida, es que el primo eres tú. Matt Damon, rounders.

September 23, 2008

ejemplo

guardado en: cardiología

(escuchando weezer, weezer)

ella siempre dice que para conseguir algo hay que verlo. tienes que ser capaz de cerrar los ojos sin bajar los párpados y cambiar la perspectiva, saltar el muro y darle de comer a tu imaginación con los deseos que te han obligado (porque los deseos te obligan, casi a punta de lágrima) a sentir más allá de lo que jamás hubieras querido. prepárale un buen plato de sueños y espolvoréalo con un poco de parmesano rallado, que a la imaginación le encanta el parmesano rallado. ella siempre dice que el mejor camino para llegar a algún sitio es el del deseo casi físico de ese lugar o ese estado de ánimo. y luego ponerse a caminar, porque no puedes llegar a ningún sitio si no te pones a caminar. hace calor. y luego frío. y te entra el hambre y no te queda un euro para un mísero trozo de fruta. pero tú sigues andando. porque ya conoces el fin de etapa, desde la que empezará otra. ella siempre dice que para conseguir algo hay que verlo. y ella es su mejor ejemplo. piénsalo, créetelo, suéñalo y no lo despiertes. tic, tac, tic, tac.

usted no tiene huesos de cristal, podrá soportar los golpes de la vida. si deja pasar la oportunidad, con el tiempo, su corazón se ira volviendo seco y frágil, como mi esqueleto. a qué espera? ande, vaya a por él. Raymond Dufayel, le fabuleux destin d’Amélie Poulain.

September 17, 2008

comunicación

guardado en: mundo grúa

(escuchando Jimi Hendrix, electric ladyland)

televisor de plasma para ver películas, liquid cristal display para ver televisión digital terrestre, teléfono móvil para mantenerte en contacto con todos tus conocidos y poder enviar mensajes cortos de texto, pantalla principal de ordenador en el puesto de trabajo en la que se realizan las tareas principales, pantalla secundaria de ordenador en el puesto de trabajo para mantener las ventanas flotantes de los programas utilizados en la pantalla principal, programa de mensajes mediante teclado para comunicarte con gente de otros lugares a los que habitualmente no puedes ver, reproductor portátil de archivos en formato mp3 para poder llevar la música a todas partes, equipo de música en el coche con lector de discos compactos y archivos en formato mp3, equipo de música de alta calidad en casa, base adicional para poder conectar el reproductor portátil de mp3 en el equipo de música de alta calidad de casa, ordenador en casa para poder utilizarlo para fines puramente lucrativos, conexión bluetooth en el coche para comunicarse por teléfono mientras estás conduciendo, consola de juegos conectada al televisor, consola de juegos portátil, reproductor de dvd para ver películas o conciertos, reproductor de bluray para poder disfrutar de las películas o los conciertos en definición extrema, equipo de home cinema para poder escuchar las películas y las series con sonido envolvente en cualquiera de sus formatos, reproductor de dvd portátil en el coche familiar, sistema de ruta gps para rutas en vehículo o a pie, teléfono con conexión a internet para tener total acceso a la información en cualquier lugar… y la gente? dónde está la gente?

Rusty: las relaciones son tan…
Danny: sí.
Rusty: pero son tan…
Danny: es verdad.

Brad Pitt & George Clooney. Ocean’s thirteen

September 16, 2008

madera

guardado en: mundo grúa

(escuchando queen, a day at the races, entrenando la neurona rítmica, para que no la pille desprevenida el día de autos)

el hombre de traje y corbata dejó el maletín en el suelo, metió la llave en el cerrojo y empujó la pesada puerta metálica con toda la fuerza que le dio el hombro. entró y la dejó chocar contra el marco. los cristales retumbaron por toda la escalera. se arrastró hasta el ascensor y pulsó el botón de subida. las poleas empezaron a girar y la caja llegó hasta la planta baja. abrió las puertas y entró. séptimo. mientras subía, la cabeza repasó el maldito día que había tenido. un cliente impertinente, un jefe que sólo mira su margen de beneficio, el coche en el taller, la máquina de agua rota, un maldito sandwich para comer frente a la pantalla llena de código, cinco poltergeist de programación de casi una hora cada uno, el aire acondicionado parado por no iniciar batallas de grados, risas en el pasillo, sin música (se había dejado los cascos en casa), el metro lleno hasta los topes, un imbécil que le hizo caer por la escalera, un sandwich para cenar, dos coca-colas, seis cafés en su estómago y uno sobre la camisa nueva, diecisiete cigarrillos, los dedos entumecidos, lunes, maldito lunes. el ascensor se detuvo y el hombre de traje y corbata empujó la puerta y salió al pasillo a oscuras. buscó el interruptor, pero no había luz. a tientas, encontró su puerta, la octava. sacó el mechero del bolsillo y giró la ruedecilla con el pulgar. la chispa iluminó la cerradura, buscó las llaves y metió la redonda de color rojo en el agujero. entró en casa. dejó el maletín en el suelo. cariño?, oyó que preguntaban desde el salón. sí, contestó él. cabizbajo y sin prestar atención a lo que le acababa de decir su mujer y a los gritos de los niños que le esperaban para darle las buenas noches, se fue directamente a la cocina. abrió el armario y sacó una botella de Jack Daniel’s. se bebió la mitad y respiró hondo. la guardó donde la había encontrado. alegre, como unas castañuelas, sonriente, feliz, entró dando saltos en el salón. hola, cariño. hola, mis pequeños roedores, dijo abrazando a los dos niños a la vez. llegas muy tarde, qué tal el día?, le preguntó su mujer. ahora, perfecto, contestó justo antes de besarla.

más madera. Groucho Marx, los hermanos Marx en el oeste.

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