empecinamiento
(escuchando Ben Harper and the innocent criminals, lifeline)
se empeñaba en creer en Peter Pan. incluso se cosió la sombra a los pies para no perderla. lo de volar le costó un poco más. pensaba en cosas bonitas y que le hicieran feliz, pero no funcionaba. hasta que pensó que lo que más feliz le haría sería volar. ese día se elevó unos centímetros del suelo. al principio sólo lo hacía en la habitación, para practicar y por si acaso. hasta que depuró su técnica y un día se decidió a salir a la calle. pero tenía que hacerlo bien. así que se cosió un par de hojas de eucaliptus a unos canzoncillos, se hizo un cinturón y se colgó la espada que le habían regalado por su cumpleaños, junto con el sombrero. abrió la ventana, tomó carrerilla y saltó a través del hueco de la pared. casi sin darse cuenta, cruzó la calle. yuju, gritó mientras daba dos vueltas completas sobre la estatua del general romano. sobrevoló el parque, la plaza y el colegio, y salió de los límites del pueblo. atravesó los campos sembrados, la autopista y las carreteras secundarias y siguió volando hasta que llegó a la ciudad. entró por el sur y se movió sobre callejuelas y avenidas. hasta que le vieron los de la sgae. y lo multaron por no pagar derechos de autor.
aceptamos la realidad del mundo que nos presentan. Ed Harris, el show de Truman.

