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February 27, 2009

dedicatoria

guardado en: cine

(escuchando vetusta morla, un día en el mundo)

a nosotros, que supimos, cuando ya no había remedio, que aquel mundo imperial en cinemascope y color deluxe que nos habían prometido en el colegio y en tantos discursos y sermones, no existiría nunca. a nosotros, que hemos ido llegando tarde a todo: a la infancia, a la adolescencia, al sexo, al amor, a la política. a nosotros, que nos quitaron, año tras año, el significado de cuanto nos rodeaba, aunque fueran las cosas más pequeñas, menos importantes. y a quienes nos hicieron así. nuestros padres, que también llevaron lo suyo. y a sor Bernarda, siempre dando pellizcos. y al padre Pulido, que tanto nos azaraba cuando nos echaba el brazo al cuello. y a José Mallorquí y sus dos hombres buenos. y a Roberto Alcázar y Pedrín, jefe de centuria y flecha, respectivamente. y a Domingo el de los comestibles, que partía el chicle bazooka con un cuchillo enorme. y a Young Martín y a Fred Galiana. y a Di Stefano y a Kubala, y a los zapatos de Segarra. y a Pedro Pablo Ayuso y a Matilde Conesa, y a Guillermo Sautier Casasesca y a Marcial Lafuente Estefanía. y a Indívil y Mandonio, y a by Vázquez, y a Conti, y a Peñarroya, y al inventor del palmo y dao, y al padre Venancio Marcos, y a la melodía misteriosa, y a Gila, y a Pepe Iglesias el zorro, y a Renato Carossone, y a Gloria Lasso, y a Luis Mariano, que nunca le dejaron en paz con eso de si era marica. y a Juan de Orduña el de locura de amor. y a Carpanta, y al gran Mekong de los Wiganes, y al París Hollywood; y al padre Ripalda. no, al padre Ripalda, no. bueno, pues a los últimos de Filipinas. y a los amigos ricos que nos dejaron jugar alguna vez con sus trenes eléctricos. y a todos los billares y futbolines de España, y a Marilyn Monroe. y a Miguel Hernández, que se murió sin que nosotros supiéramos que existía.

José Sacristán, asignatura pendiente.

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