cinco gatos (2)
(escuchando the cure, 4:13 dream)
Beni y su pareja son dos caracoles en el sofá. lleva todo el fin de semana lloviendo, con un termómetro que rehusa alcanzar los diez grados. es una tarde de domingo de invierno como otra cualquiera. hacia las cinco suena el timbre y los cinco gatos aparecen por la puerta, mojados, cargando los instrumentos. la perra ladra, como cada vez que entran en el salón. no sabe de dónde han salido y porqué cargan esos extraños bultos. se saludan. bajan al sótano y enchufan. los cinco gatos del garaje empiezan con algo suave, un blues tranquilo en do menor, algo para calentarse los dedos, entumecidos por el agua y el frío. el humo juega con las notas, con las teclas y los trastes, con el bombo y las cajas y la piel de las congas. las paredes retumban cada nota, como si quisieran acompañarnos. termina el primer tema. qué bien. sí, sí. muy bien. hoy está sonando conojudamente. si es que ya le teníamos ganas. la guitarra empieza un ritmo funk que engancha la batería. las teclas del hammond se unen a la fiesta. todos hablan el mismo idioma. el el bajo sube y baja los dedos y empieza el imparable swing de cuerdas contra la madera del mástil. el gris del garaje se llena de colores, como una cápsula de buen tiempo en medio de la tormenta. el teclista cierra los ojos y se pierde en una frase de sólo tres letras, el guitarrista puntea más alto, más rápido, dejándose un trocito de sus sueños en cada golpe de los dedos contra el metal. el batería se alimenta de cada golpe de bombo mirando a la pared y el percusionista cierra los ojos y se deja empujar por las olas con forma de corcheas y blancas y negras y semifusas. el bajista escapa por las vibraciones que despejan la duda y sí, esto suena casi perfecto. la última nota explota la pompa de jabón y los cinco gatos abren los ojos a la realidad. sí señor. esta vez sí. a la salida, le dirán darán las gracias a Beni y a su novia, que siguen en el sofá, un domingo por la tarde lluvioso, el mejor sitio del mundo.
todas las canciones tienen un final pero eso no te impide disfrutar de la musica. Mark Schwahn, one tree hill.

